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Dia 1: A Coruña-Madrid-Dakar

Octubre 27, 2008

Por fin había llegado el día, aún no me lo podía terminar de creer, las 6 de la mañana y estábamos esperando en la terminal del aeropuerto a embarcar para comenzar la aventura. Realmente no sabíamos muy bien lo que nos esperaba por tierras africanas, pero nos daba igual, simplemente queríamos vivir una experiencia inolvidable, y vaya si lo fué.
He de reconocer que estaba un poco asustado, un nuevo país, un nuevo continente, una cultura radicalmente diferente a la nuestra, y para más inri ni siquiera sabíamos hablar ni papa de francés. Además no es que tuviese mucho apoyo o comprensión por parte de familiares y amigos, escandalizados por el destino de este viaje, nadie lo entendía, todo el mundo respondía lo mismo: que es lo que hay ahí, que si os va a comer un león, que si vais a pillar la malaria o el dengue, etc, etc. Ante lo que yo siempre les replicaba: hay lo que Africa quiera mostrarme y si me come un león que le aproveche. Respecto a la malaria, fiebre amarilla o dengue ya no las tenía yo tampoco todas conmigo, ya que además nos negamos a vacunarnos (mis razones tengo para ello), y bueno, si pillamos algo pues mala suerte, de algo hay que morir.
Del primer día no tengo ninguna fotografía, ya que mi flamante nueva cámara de fotos estaba en el equipaje facturado, de lo cual ahora me arrepiento, pero ya no tiene solución, así que intentare relatarlo para que os hagais una idea.
El viaje desde A Coruña hasta Madrid transcurrió sin ningún tipo de incidencia, realmente la aventura de verdad empezaba en la terminal T4 del Aeropuerto de Barajas, vaya laberinto, que si puertas, que si pasillos, ascensores, coger el metro para moverse por la terminal, pensábamos que perdíamos el enlace con el vuelo a Dakar. Pero al fin estábamos ya montados en el avión que nos sacaría de Europa, compartiendo asiento con un ingeniero valenciano que se desplazaba en viaje de negocios y que conocía Senegal a la perfección. Tras un cursillo acelerado de la cultura, costumbres y pequeños trucos de supervivencia, llegamos a Dakar, bueno realmente nos tiraron en Dakar, ya que fué el aterrizaje más brusco que he tenido nunca, literalmente el piloto nos “zapateo” sobre la pista y tras pegar tres o cuatro botes y un frenazo que ni Fernando Alonso logramos para y respirar.

Primera toma de contacto: El Calor
Se abre la puerta del avión y salimos emocionados a conocer nuestro nuevo destino, nada más asomar las narices por fuera de la puerta nos quedamos clavados en el sitio, un bofetón de calor infernal nos había dejado echos una mierda, y sólo acababa de empezar, casi cuarenta grados a las 10 de la noche y una humedad ambiental del 85%, casi na, sobre todo teniendo en cuenta que veníamos de Galicia en pleno Noviembre y con ocho grados de temperatura.

Segunda toma de contacto: El Aeropuerto
Que miedo de Aeropuerto, parecía sacado de una peli de Indiana Jones, nos encaminamos hacia la aduana para sellar los pasaportes y hacemos los que nuestro contacto en Senegal nos había ordenado para la llegada: no paseis el control aduanero, esperad ahí que os irán a buscar. Y tanto que nos vinieron a buscar, a los cinco minutos vemos venir entre el gentío a un africano de pura cepa, vestido a la forma del lugar gritando nuestros nombres. En un principio dudamos en identificarnos, por si las moscas, pero finalmente lo hicimos y nos dijo por señas que lo acompañáramos. Cual fué nuestra sorpresa al ver que no estábamos pasando el control aduanero, sino que entrábamos por una puerta lateral, que tras cruzarla, nuestro amigo africano nos pide los pasaportes y desaparece. Joder, ya la hemos cagado, este tío se pira con los pasaportes y aquí nos quedamos tirados, pero no, aparece de nuevo con ellos selladitos y en regla (resultó que era un comisario de la policía enviado por nuestro contacto para recibirnos), ya estábamos oficialmente en Senegal. Inmediatamente se presentan otros dos tios también gritando nuestros nombres (a estas alturas medio aeropuerto ya sabía cómo nos llamábamos) y preguntando por señas cuántas maletas traíamos. En ese momento sale nuestro equipaje por la cinta (por llamarle algo) portaequipajes y dos de nuestros nuevos amigos las recogían muy voluntariosamente.

Tercera toma de contacto: Salida del Aeropuerto
La salida del aeropuerto no pudo ser más caótica, nada mas poner un pié fuera nos asaltó una marabunta de gente ofreciéndonos todo tipo de artículos y servicios, desde llevarnos las mochilas, a taxis y todo tipo de coches particulares, pasando por teléfonos móviles, fruta, frutos secos o ropa. Aún estábamos analizando la situación cuando un coche conducido por otro africano elegantemente vestido de traje para a nuestro lado y al abrirse una de las puertas traseras nos encontramos con nuestro contacto senegalés (un familiar con negocios en el país) que nos invitaba a entrar. Joder que frenético parece todo esto, vamos a ver que pasa los próximos días.

Tras una estupenda cena en el Casino que hay al lado del Aeropuerto, a base de langostas y varios tipos de pescados, nos llevaron a tomar unas copas a un pub situado en uno de los barrios de Dakar, después de recibir las últimas instrucciones y relajarnos un poco del trasiego del viaje decidimos irnos a dormir, ya que el día siguiente prometía, empezaba realmente la aventura.