Archivos de la categoría ‘El Más Oscuro Rincón de mi Negro Corazón’

De Largas Ausencias, Cortas Presencias y Carruseles Rotos

Febrero 10, 2009

Hace ya algún tiempo que no me dejo caer por estos lares y me siento obligado a dejar un pequeño aporte para permitir que este pequeño espacio permanezca vivo.
Los motivos de esta ausencia son variados y dificilmente explicables, podría decirse que al igual que en otras ocasiones tengo la amarga sensación de que a este viejo carrusel que es mi vida se le van cayendo las piezas poco a poco, he de reconocer en este caso que la impresión que me llevo es de que las piezas van volviendo progresivamente a sus respectivos sitios, y de ahí mis ausencias, intentando apretar con la mayor fuerza posible cada una de esas malditas piezas, procurando evitar que se suelten de nuevo y vuelvan a caer.
Con esto quiero dejar un mensaje al mundo (sobre todo a los que me daban por rendido): Sólo estaba cogiendo un poco de impulso.

Saludos a todos

Las Brujas del Pasado

Noviembre 19, 2008

Es irónico, pero cuando aparentemente dispone uno de todas las comodidades y placeres de la vida, va y se nos da por buscar nuevas puertas para abrir, para complicarsela un poco, quizá por el simple placer de la adrenalina que el cuerpo genera cuando el camino es difícil o desconocido, o quizá simplemente por tedio o aburrimiento.
Esa rara podredumbre que se aferra a los muebles de la casa y le incita a uno a escapar, a buscar nuevas y excitantes experiencias, que huele a rancio y a tiempos pasados. Que puede uno hacer cuando las brujas de la locura le llaman a gritos y le dan a beber de su pócima.

Sin Fuerzas

Noviembre 1, 2008

Se acabó, las fuerzas me niegan, el ánimo me ignora. Rompo mi cuaderno, donde no hago sino hablar de ti, mintiéndome sobre miradas, sobre complicidades, presentes únicamente en mi imaginación y me trago mis sueños, aderezados con amargura.

Lo dejo, el grito que lancé a la Luna llena jamás ha sido recibido, ni ha obtenido respuesta alguna. Y ahora estoy triste, angustiado y humillado, no volveré a llevar conmigo el corazón.

Encuentros con el Pasado

Octubre 26, 2008

Al volver la mirada ahí estaba, la vió, quince años más tarde, pero parecían que no hubiesen pasado, tal cual la recordaba, el mismo porte, la misma cara, la misma mirada triste.
Por supuesto que ella no lo recordaría, era completamente imposible que lo recordase, quizá se le hiciese ligeramente familiar de un tiempo pasado, pero reconocerlo ni por asomo. Jamás se había fijado en él en el pasado, y era improbable que lo hiciese ahora… o en el futuro.
Su triste historia la acompañaba todavía, con sus miedos, con sus cicatrices. Jamás imaginaría que el propietario de aquella tierna mirada, al otro lado de la cortina de humo, conocía su historia y sus secreto. En realidad conocía toda la verdad.
- Perdona, ¿me das fuego, por favor?
Oyó decir mientras sus pensamientos se perdían entre los garabatos que había dibujado en una de las servilletas con el membrete del café.
- Yo a ti te conozco – le dijo mientras su mano le acercaba un viejo mechero marrón, en el que a duras penas se podía leer la publicidad del “Café Express”.
- ¿Fumas? – le preguntó ella mientras le ofrecía el canuto que se acababa de encender con su mechero.
- Eh.., Si gracias – titubeó.
Aspiró una profunda calada y, de repente, los recuerdos, volver a los diecisiete años, pasear por su calle con los amigos y verla salir del portal de su casa. Era la chica más hermosa que jamás habia visto. Parecía una princesa de cuento, le recordaba en cierto modo a Liv Tyler, la hija del cantante de Aerosmith, que por aquel entonces estaba de moda gracias a los videoclips de su padre.

Continuará…..

Alma al Diablo

Octubre 26, 2008

Y que si vendo mi alma al diablo.
Y que si me condeno por un beso.
Y que si derribo castillos de naipes.
Cuando las miradas abrasan,
hasta el tiempo carece de importancia.
Y que si destapo viejas heridas.
Y que si muerdo la mano que da de comer.
Y que si las yagas no paran de doler.
Esta noche la luna me reclama su locura.

Este tiempo de silencio me quema el alma,
me abrasa los sentidos
y entumece a mi absurdo corazon.
Necesito decirlo, soltarlo,
pregonarlo a los cuatro vientos.
Que el mundo oiga lo que siento…
pese a no poder sentirlo.

El Teatro de la Vida

Octubre 26, 2008

Me vais a permitir que cuente una historia. Una historia escrita con trazos rectos en renglones torcidos. Una historia que va de viejos teatros, actores que empiezan a peinar canas y guiones olvidados. Pero ante todo, una historia escrita con el corazon, con palabras errantes, sin destino. Una historia realmente escrita para ser narrada cara a cara, mirando directamente a los ojos, bajo la atenta mirada de las estrellas, pero que no encuentra el momento ni el lugar para salir del papel y colarse en los sentidos.
Esta historia comienza, como todas, con un protagonista. Un actor en su papel de protagonista, que durante una vida se dedica a la improvisación, por caminos retorcidos, que ha envejecido mas de cien años de tanto andar perdido, intentando llevar a cabo su mejor papel en el concurrido teatro de la vida.
Pero un buen día, nuestro actor se tropieza con un guión, y lo lee, y lo estudia, y se lo aprende a conciencia, y decide que no está tan mal, que perfectamente podría ser el guión del resto de su actuación. Y sin darse cuenta va olvidando, va dejando de lado la improvisación, dando lugar a palabras y comportamientos estudiados y coreografiados.
Hasta que llega el día en que nuestro actor se ve obligado a desarrollar su papel en un nuevo teatro, un pequeño pero acogedor teatro alejado de los ruidos y el bullicio de la urbe. Y continúa con su papel, como si nada, harto sabido y aprendido tras haberlo repetido una y mil veces. Pero en este teatro los actores son otros, y entre ellos destaca una actriz, pero no una actriz cualquiera, sino una de esas que brillan con luz propia, de las que no necesitan que le digan que es una estrella, porque ya los es por meritos propios. Guapa de cara, rica de alma y de mirada sincera y sostenida.
Poco a poco, y sin apenas notarlo, a nuestro protagonista se le va olvidando el guión, día tras día, hora tras hora, minuto a minuto…. Y un día, al ir a recitar su bien aprendido discurso descubre que las palabras no brotan, que los labios se niegan a repetir de nuevo, solo quieren volver a improvisar. Y su corazón se altera, y su mente despierta del letargo. Y de nuevo sueña despierto, dibujando figuras en el contorno de las nubes. Y de nuevo se encuentra exalando sentimientos en retazos de papel.
Pero como la vida no ha sido creada para ser sencilla, también descubre que su pecho se encuentra entre la espada y la pared. Y se encuentra cara a cara con la dueña del guión, que le reclama que lo recuerde, que se lo aprenda de nuevo y que siga actuando como está escrito. Pero no puede, las palabras no se quedan en su memoria. Así que este viejo actor, encerrado en su camerino, llora lágrimas negras en pañuelos blancos, mientras las horas van pasando.
También descubre que nuestra actriz tiene también un guión que seguir, su propio guión aprendido y bien establecido y, aunque ocasionalmente de la sensación de querer olvidarlo, él duda que a esta estrella del teatro de la vida le apetezca o interese introducirse en el caótico arte de la improvisación.
Ante tal cúmulo de despropósitos, a él sólo le queda esperar, viendo pasar las nubes y las horas, a que nuestra actriz principal lo niegue rotundamente, que rechace el veneno de la improvisación y lo aparte del escenario para siempre, relegándolo así a un simple puesto de espectador, desde donde recrearse todos los días durante un instante, disfrutando de sus palabras y de su sonrisa. Para así, una vez desintoxicado de los torbellinos de sueños, pueda de nuevo, con la cabeza templada y en su sitio, volver a memorizar su viejo y ajado guión.
Ahora si, ¿que pasaría si nuestra actriz favorita un día decidiese lanzarse a improvisar a los cuatro vientos? Pues que este viejo actor la esperaría para recibirla con los brazos abiertos, y le colocaría con cariño las alas para poder salir volando, volando sobre este y todos los teatros, viendo al resto de los actores representar su sabida función.

Corren malos tiempos para los soñadores.